Ser humano peculiar, conocido de todos, apreciado por muchos y último enterrador del Cementerio de Muro en Cameros, era quién mantenía, a su manera, limpio el cementerio.
Siempre tenía un "hoyo" dispuesto, incluso el suyo propio.
Eduardo, "Dardo" para los que le conocían de toda la vida, nacido en 1921 , hijo de Atanasio y Eulalia, ambos sordomudos, ha sido sin lugar a dudas uno de los personajes del pueblo y queremos rendirle este sencillo homenaje, recordándole con cariño.
Nos queda como recuerdo una estropeada foto en blanco y negro y un dibujo publicado por Ernesto Reiner en su libro "Por el Cameros Viejo" reproducido en las camisetas de Muro en Cameros, puestas a la venta para recoger fondos destinados a otro edificio en peligro : La Ermita de Nuestra Señora del Cerro.
Fué el hombre de los mil oficios :
- Hacía escobas
- Segaba con su "dalle" -cuando quería y si le apetecía- las fincas del pueblo
- Fumaba como un carretero
- Caminaba kilómetros y kilómetros todos los días
- Se apuntaba a todas las fiestas y, si le dejaban, a todas las charangas musicales.
Él decía que era músico.
Sembraba habas, que luego arrancaba o regalaba, era limpio en su aspecto personal, le gustaba vestir bien y sus últimos años los vivió, en uno de los pisos de las antiguas escuelas, acompañado de un perrillo al que llamaba Sol.
Eduardo murió en Junio de 2005 y, con su desaparición, las instalaciones del cementerio, deterioradas por el paso del tiempo y la falta de un mantenimiento adecuado, entraron en una fase de penoso abandono al que deberíamos poner freno todos los vecinos y amigos de este pueblo.